Constantemente tomamos mayor consciencia sobre las consecuencias medioambientales por el cambio climático, discusión en la que entran las actividades agrícolas actuales. Las campañas sociales en las que participamos promueven el buen uso y manejo de agroquímicos, una serie de estrategias para reducir el impacto ecológico y capacitar a quienes usan productos para el campo. Cuando estos se aprovechan de manera adecuada la productividad de los cultivos aumenta, al mismo tiempo que los recursos naturales, como el agua, se utilizan con precisión.

Dentro del enfoque ecosistémico conocido como Agricultura Climáticamente Inteligente (CSA por sus siglas en inglés), se practica la planificación responsable. Esto quiere decir, programar la etapa de producción y el momento del día en que se aplicarán los agroquímicos sobre el cultivo. La composición de los agroquímicos actúa mejor a una temperatura apropiada: en las primeras horas de la mañana o después de las 18:00 h. El propósito es reducir los riesgos a la salud al evitar emisiones de gases tóxicos desprendidos a una alta temperatura.  Además, al seguir las instrucciones de los productos, podremos disminuir el efecto invernadero causado por la acumulación de calor que queda atrapada en la atmósfera.

De acuerdo con un informe citado en medios de comunicación1, la Asociación Argentina de Productores en Siembra Directa (AAPRESID) indica que, la eficiencia en la aplicación de agroquímicos “depende de factores tecnológicos y de las condiciones ambientales, como temperatura, humedad relativa, velocidad del viento, lluvia”, por lo que es recomendable tener en cuenta los siguientes parámetros:

  • temperatura menor de 30°C
  • humedad relativa mayor que el 55 por ciento
  • velocidad del viento menor a 10 km/h
  • y ausencia de lluvia.

En cada una de las etiquetas, que acompaña a los productos certificados, se puede leer los datos técnicos correspondientes a su uso y funcionamiento. Consulta nuestro catálogo en línea donde encontrarás información adicional.